Para Elery y l@s mamadores de sangre y fuego
¿Cuál es el destino que nos ha tocado?
¿Hilvanando voy, equivocándome llego?
El invierno crudo nos remite a lo agudo
nosotros los de tierras templadas, llorando un poco
El cielo Razo indicando una tarde seca sin tino
un rasgón de nubes que se empecinan sin estar;
Cómo acomodar las sustanciales palabras en el resplandor
de este fin de semana acogedor.
El verde forzado del jardín en esta fría temporada
solo me hace saber que llega el invierno,
Sigo con preguntas que no respondo
creador de preguntas, acertijos y sortilegios,
Que mis propia apoplejía me impide responder
quizás, realmente no quiero responder,
Sin paciencia, el desorden emocional camina
toma sus pasos que tantos otros han tomado
Dos pasos, tres pasos, los necesarios para ordeñar
este descanso no sólo nuestro,
Donde nos acompaña un mundo
en sigilo, tras la barda trasnochada,
El maullido del gato solitario, sin silueta definida
anticipándose al infortunio,
Una redada en el patio trasero, el carcomido,
media docena de gatos silvando garfíos.
Esperamos un truco, algún dulce como gesto
lograr traducir la tarde diestra, al menos la matice;
Llegamos aquí, floral intensa,
con un subterfugio roto, con un corazón desvencijado,
Pero aún podemos sonreír, me digo,
con el pensamiento abodegado, nuestros formaciones sin rumbo
Con medio centenar de enseñanzas morales
caminamos, mal heridos, patizambo voy, casi llego
Al cierre de un circulo que ignoro
al menos algo intuyo, pero no es mucho, pienso mientras vuelvo.
Abracemos pues la incertidumbre
mientas llega el ocaso certero
Para pelear con nuestro más ásperos sin sentidos
agolpados en el sol diurno de un invierno sincero.
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