domingo, 21 de septiembre de 2025

Ausencia preconcebida

Tanta palabra a la ausencia,

Cuantas promesas,

La imposibilidad de decir adiós.

 

Sin querer que te vayas,

Cuando muchas veces nos hemos ido,

Me digo que no te pensaré,

La promesa me falla,

No he podido hacerlo desde que volviste…

 

Con un claro arrojo al desencanto,

Me digo que ya no quiero sentirme así,

Que no quiero sentirme rechazado,

Y no me rechazas,

Que ya no quiero… y me dueles.

 

¿Cómo llegamos aquí?

Flacos y desconcertados,

Con las palabras que alentamos, 

                                     con la puesta en el suicidio.

 

Quiero volver a decirme…

Y me dueles…

 

15 de Junio, 2025.

Pendientes de primavera

 Movimiento

 

Todo se movió,

Con un tajo abierto

La belleza se quedó en el año ingrato

Del que nunca quise depender,

Surgen los pendientes de verano,

Lista alargada: 

Regresar a la lectura necesaria,

Organizar ese jardín olvidado,

(composta incluida),

Escribir el poemario para Jessica,

Regresar a ver los arreglos en casa

(Listado que nunca acaba),

Ver a Tania y a René,

Y… resolver esta ecuación que corresponde a ti.

 

Un poco de odio

 

Quizás el impulso a buscar sea el olvido.

He rebuscado en mi mente,

No encuentro la palanca que pueda ser funcional.

 

Pronto, 

Alguna amistada aparece,

“El odio”, asevera

—Aunque pregunta— 

Es un camino recto.

 

Solo odiame,

Puede ser que asi me olvides,

Puede ser que nos desdibujemos

En el pasado

En aquello que nunca será.

 

Ahora,

Que como tú, 

Lo sé todo,

Puedo reconocer tu regreso.

 

Donde hubo todo:

Incluso la separación.

 

Rompecabezas

 

Como un rompecabezas,

Con formas delimitadas por lo liminar,

Te zambulles en los recuerdo de tu mundo,

Soleada ajada

Amplitudes frustadas

Sueño compulsivos,

Viajes sin destino.

 

Odio-amor

Surge una distancia equidistante,

Que sabes manejar;

“Nada me sorprende”,

Mujer de mundo.

 

A veces él,

A veces aquel,

A veces yo,

A veces el recuerdo entremezclado de olvido,

De un halo de ira

Que sale, que fluye en todo momento.

 

Un sueño

 

Hay una fuente en mi cuarto.

Fisuras que terminan en goteo,

Me han despertado con este domingo.

 

Un sueño,

Donde habitábamos en un tren subterráneo,

Te veía, joven

Agil,

Tratando de caminar en un anden con personas,

Hay movimiento,

Apareces, de pronto

Ya no estás

El tren se vuelve una serie de ventanas,

Un espacio en blanco

Donde solo veo un resplandor creciente.

 

Estás lluvias han traído

Nuevamente, fisuras en mi mente.

 

Escribir

 

Algo aligera:

La palabra

La búsqueda de la prontitud

En un solo que cruza las horas.

 

Con esta imposibilidad 

Desgranada a mitades.

Sales de sol

En las sombras bífidas,

No encuentro la mañana soleada.

 

Días nublados han llegado,

Se cubren de sus horas lacrimósas,

Y yo me digo,

Escribiré,

Envuelto en este gris naturaleza,

Escribiré,

Con la templanza 

Que me permita reconectar

Este olvido

Casi mágico,

Casi cruento,

Malhadado desde hace unas semanas.

 

Recién

Logré sortear la obsesión,

Escribiéndote,

Aclarando tu llegada,

Con ese viaje a Queretaro que resolvió poco,

Con esta ansiedad que por momento daña.

 

Hoy 

Es domingo,

Luce nublado.  

 

Remanso

 

Como si faltará sublimar.

Transformacionales fortuitas,

Donde la magia

Se vuelva una con la realidad

 

Escribo para comprender:

Está noche lluviosa,

Donde brillas con la claridad 

De lo real y puntual.

 

Ahora entiendo

Como has llegado.

Lo has dicho y poco he escuchado.

 

Ahora aquí te guardo,

Siempre he pensado: 

“qué hago contigo”.

 

Donde está tu papel sanador

La confianza guardada,

Entrelazada,

Con el fluir de las horas

Todo colapsa,

Como si no, existiera guarida alguna.

 

Promesa

 

Nos prometimos amor,

Un camino centrifugo para nombrar.

Rueda que no para,

Llanto y dolor.

 

En que momento

El placer de la vida,

Se escapo en un sortilegio.

 

Te guardo

 

Te guardo,

Con el placer de nombrarte

Con la hipnosis

En el rebaño.

 

Te guardo.

 

Pizarnik y tú

 

Quiero lo tuyo y lo digo. No me consuelan los otros…

A. Pizarnik

 

Llegas con la brutalidad de estas lluvias.

A destiempo 

Con el cielo cerrado y abierto.

Sin distinguir atmósfera te me metes,

Como si el mundo no fuera

El caos donde la vida pega sin par.

 

Llegas con el delirio

Del deseo, la vida y la muerte.

Aqui,

Sí, ahi en tu carne,

La que ha sido que fue

Esa del placer 

Donde cabe la vida sin más.

 

Llegas,

Con esta lluvia que no ha parado,

Mojas con la sorpresa,

Con el delirio a cuestas

Con el alma, sin ella.

 

Donde llegas

Embrutecida la palabra

Con sus mitades

Con la erección de lo inexistente,

Con la humedad de lo deseado.

 

Pizarnik en su lucha

En su comprensión de mitades vivas,

Donde pájaros y árboles no son uno,

Son dos,

                   son más,

                                     son menos;

Ahí con su angustia de la vida,

Ahí en su lógica de muerte.

 

Sin tintas

Sin medidas que no hablen de ti,

Aterrizas furibunda

Recostada en ese océano

Que es la primavera tardía.

Ahí en un incendio que no para.  

Te abres

Con la clara idea de la agonía sin palabras.

 

Función de un ex

 

Recordar: rompimiento.

Quizá la madre.

Quizás el padre.

 

Relación disuelta 

Mezcla de deseos frustados,

Significados malhadados.

 

Un viaje

Enteramente disuelto,

Donde cada uno resuelve.

 

Ahora sin tregua

Uno es… buscando,

Con la claridad al horizonte.

 

Un mar escindido,

Pasado turbulento

De ocasos que fueron fuego.

 

Escribir en pasado

Con la consigna básica:

Tranquilidad mundis.

 

Disuelto el vínculo:

“Se acabó la rabia”,

Un relato para la memoria.

 

La palabra que todo suelda.

Presente de la primera y segunda persona

Se desagrega…

 

Función didáctica del destino,

Saber que alguna vez fue,

Reconocer, no ser en dos.

 

La función de los ex:

Reconocer el significado construido,

Separación eterna. 

 

Egreso

 

Ahora entiendo,

Con mi desencajado equilibro

Apenas pude escuchar

Leer-te.

 

Ahora 

Releyéndote 

Me siento avergonzado de mi,

Qué podia hacer,

En mi defensa,

La última vez no quisiste hablarme,

¿Quién eras?

 

Ahora con tres semanas,

He comprendido que me brindabas 

Tu compañía, tu cuerpo,

Y yo sin entender corrí,

Quizás temía que volvieras gritar,

A ignorarme.

 

No quiero más tu violencia,

Tus palabras ajadas 

Y tu claridad narcisista.

 

Violencias

 

He cercado la tarde con certezas,

Ahora

Puedo responder,

Ya no puedo ocultarme,

 

Sigue lloviendo,

Como si la tarde lacrimosa

Supiera de nuestra despedida.

 

Nuestra separación en incognita,

Mi duda voraz

                            estigmatízaba

Toda la pregunta base:

¿Por que no vivimos juntos?

 

Por regresos apenas nos decían,

La tarde eran plenas manias.

Y con un impasse

Puedo responder ahora:

No fue el momento.

 

Violencias 

Alrededor de mi

De ti,

Nos socavan a destiempo.

 

Gracias por tus palabras,

Por tu regreso.

 

7 de julio, 2025

 

sábado, 20 de septiembre de 2025

El padre

Anunciaciones

Con el recuerdo…

Postrado en cama,

Pasan las horas alargadas.


Vas siendo de la memoria,

Donde el presente se presiente,

Donde el declinar se reciente.


“Voy a morirme

Ahora sí, Antonio”:

Te despiertas, 

Balbuceando, 

Como faltando el aire.


Reelaborar


Tratar de recordarte:

Con la cara entumecida,

Con el brillo del sol enunciándote,

No hubo una mañana más…


Tu cabello cano

Se entremezcla con los deberes,

Toco tu frente

Disculpando todo:

El mal tacto de la vida.


Sonrio

Sé, que puede ser la última 

Imagen de la mañana,

Antes que llegue

Una visita indispuesta.


Mes maldito


Entre la tarde

Se envuelve las horas,

Mañanas de ausencia,

Tarde de dolor.


Tiempo enredado,

Aplazando los minutos

Suplicando tu descanso.


Estás en tu bostezo,

Enunciando la fatiga de la vida,

A veces gritos,

Otras más,

con tu falsa cara de niño bueno,

Permitiéndote sonreír.


Con la medida de la vida,

Un mes se te escurrió entre aflicción 

Y daños corporales.


Alguien te cobró caro la vida,

Sin tregua,

La orina y el excremento fluyó,

Con esa sangre que nunca cesó.

¿A quién condenar?


Anunciaciones morales,

Me  invaden,

Me niego,

Serás ese eterno que me sonríe,

En estos territorios de cruenta realidad.


Ausencia 


Comienza el trajín de la mañana.

A pocos les importa tu ausencia,

El sol pega en los muros de siempre,

Las nubes dan tregua,

Mas solo el recuerdo aguarda,

Ver tu sonrisa

Que no siempre estaba presente,

Tus palabras que ya no estarán,

Tus delirios que se han marchado

Con tus aromas de luto.


No estás

(Retirada permanente),

Hay una ausencia,

Delimitada,

De quién para quedarmos,

Los que recogimos tus obsesiones,

Los que introyectamos tus relaciones

con el mundo.


Descanso 


Tu obsesión por descansar,

Horas en  cama,

Con sopor de lejanía.


Reflejo del mundo

Cuando el humano 

Tan solo es un brazo,

Una mente

La molestia necesaria.


El cuerpo

Se hace presente,

Permitiendo 

El dolor del mundo,

Ese, que

Jugó en tu interior,

Alguna ulcera

Una arteria.

Miomas… calcificados.


Recrear tu muerte

Desde el final laboral,

Con la pasividad televisiva

Camino salitroso, 

nadie quería verlo.


Empezaste a fallecer

Cuando el silencio

Empezó a decir,

Cuando ya no estabas,

Incluso cuando gritabas.



El cuarto oscuro


¿Cuantas veces reprobé

formas de organizar 

Tú casa?


Aún 

Flotan los aromas de siempre

Los que supuse parte de ese espacio.


La casa ahora es de Grandu,

Maulla 

Es presencia del recuerdo:

De su camada ida,

De Isa molesta,

De los gatos de la calle. 


Sin más algo

Qué nada,

Camino, esperando tu mirada,

Sigo esperando tu aceptación,

En cosas que no tienen trascendencia.


Con los cambios de un sistema protector

Al mundo de la globalización,

Nos descubrimos

Con tus ordenanzas,

Con lesiones oscuras

Que aparecieron hace poco.


Una construcción

Es tu herencia,

Algo incompleto,

Aquello logrado:

Un cuarto,

Del que la madre huye,

Donde humedad

Y tristeza quedan.


El cuarto es oscuro,

Algo, similar a ti,

El cuarto donde te presentimos

Donde estás sin estar,

Ahí,

El cuarto

La zona oscura sentida.


Lecho marino 


Tan solo trescientos kilómetros,

Desde tu sepulcro 

al Golfo de México.


Un tramo de vida,

Donde  ya no estás,

Ya no cabes,

Te has marchado.


Quiero ver tu recuerdo,

Algunos retazos

Pueblan la media noche…


Este viento,

Este faro

Este calor interior,

Que vivimos en el Pacífico.

Memoria bendita,

La diversión del tiempo,

Deshilvanada en el verano.


Ahora aquí,

Con tu mirada que ya no ve,

La extension de un vástago

Que no quiere ver con tus ojos,

Renunció sin renunciarte,

No quiero saber

Y pronto me enmarcas,

Veo tu cara afilada,

Indignado con la vida,

Rompiendo el mundo con tus manos.


Ahora

El lecho de esta rivera

Me hará pensarte,

Cerciorar que estuviste en el mundo,

Repensar tus modos caídos.


Nombraré esta parte del Golfo

Para saber

Para decirme que somos

Parte de este planeta inconmesurable.


Este estrecho marino…

Abierto,

Lleno de oquedales, 

Sabe

De años de erosión,

De ciclos de devastación,

También sabe de ti,

Este viejo lecho marino.


He llegado aquí

Para despedirme,

Invaluable estuario

Para decirte buen camino,

Tarde de asombro y viento,

Recibe tu brecha amplia,

Levanto mi mano:

Sonríes 

viejo el mundo

sintiendo la coraza

que me ha regresado a la playa.


Requiem corto


Dormiré.

Lloraré un poco,

El necesario para recordar

Que el cielo siempre se confundirá 

Con el infierno. 


Que sea la noche que ya no viste más,

El suelo que fructifique 

En las mañana cálidas,

Ya no estás.


Chalada


Como una noche ligera,

Está el paso del tiempo sin cortapisas.

Está tu apoyo… 

El resplandor de lo posible.


Como una broma

Desapareciste.

En cuerpo,

En la visión general 

De los que te queremos.


Estás tus ondas represivas,

Los gritos que aún me asustan,

El cielo quedado en cárcel.

La tierra cortada por ríos.


Fue un evento corto,

Cuando nunca quise saber de ti,

Ahora, 

Mas presente estás ausente.

Sigo sin querer saberte,

Pero todo resuena para no olvidarte.



Recortes


Tu muerte,

Me ha llevado a mi finitud.


No más rebeldia preconcebida,

Medio centenario alardeando en mis entrañas.


Me he puesto a llorar,

Padeciendo mis vias urinarias,

Y como una estela,

Sufrir los dolores que apenas siento.


Aún estás cerca,

Con tus enojos absurdos, y

Tu violencia inusitada.


Haré 

Una profunda selección,

Qué para tu olvido,

Qué para conmigo.


Sin poder visualizar,

Claramente,

Estoy a un paso de elegir,

A un paso de la vida,

A miles de kilometros del odio.


¿Qué es lo que no quiero del padre?


Apuntes sobre la Sierra de Guadalupe

  I   Las palabras se han quedado vacías, con esta humedad elevada, esta periferia que rezuma melancolía.   La lluvias se muestran atípicas,...