Sin tumultos que impliquen el hedonismo rampante,
La velocidad enfrentada con la cubierta lógica
De un sueño eterno:
el asfalto, eterno camino.
Como en un sortilegio van desapareciendo los autos,
Alguno obstruye y pronto desaparece,
Como si el camino luminoso fuera el desaparecer autos.
Algún trailer en el horizonte llano, pronto el asfalto.
Esta la suave sensación del movimiento,
Aquel que dibujaban los futuristas: desplazamiento alterado
Ya fuera por la tecnología o por la cotidianidad del siglo,
En el suelo se sigue sintiendo el asfalto.
La lluvia puede obstruir por segundos, por briznas,
Por reflejos oscuros que tomen sin sabor la mañana,
La tarde nocturna o el elemento nada grato de las granizadas,
Cuidarse de los continuos encharcamientos, en el asfalto.
El viento, siempre presente, con sonido o galpones cavernosos
Sin ausencia, en todo momento hace alarde de sí,
Los obstáculos cercanos: run run run, la velocidad marca ciertos ruidos
Engarzados en el entramado del asfalto.
La vulnerabilidad llevada al romántico equilibrio,
No hay revolución en cambio de velocidades,
El sonido torvo, de la primer velocidad entrando,
Tener claro: se mezcla con el negro del asfalto.
La estilizada y parda documentación de lo evidente,
Algún oficial pidiendo la documentación de siempre
Lo nuevo: no intimida, ando legar hasta en la conciencia,
La nítida, la que sabe
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