sábado, 18 de abril de 2026

Apuntes sobre la Sierra de Guadalupe


 

I

 

Las palabras se han quedado vacías,

con esta humedad elevada,

esta periferia que rezuma melancolía.

 

La lluvias se muestran atípicas,

bordeando el cielo de la Sierra de Guadalupe.

La metropoli se extiende boca abajo,

con las lluvias buscando un arriba.

 

Ahora mismo,

calor y bochorno en la unidad de medida corporal.

Algún viento voraz cruza este cuarto,

Los niños juegan a que son niños,

sin poder determinar sus edades:

esos triunfos de la posmodernidad.

 

 

 

martes, 14 de abril de 2026

Ana pasea por la periferia



1

Nuevamente la palabra


Conjugar la vida y la palabra, 

decir del paisaje que perturba

del cielo plateado sin fuga,

de la mañana cubierta de rocío…

perniciosa algarabía el uso de la palabra.


Ahora, retomar la tradición 

invocando tu año nuevo,

esa obsesión por brindar lo tenido,

poco o nada, el sol se ha vuelto palabra.


¿Qué  más brindar? 

Extraña adicción a la palabra:

Esa que construye,

la que celebra:

amistad eterna.


2

Claridad

(Ana y la periferia)


Entre el hacer y haciendo

(Vibraciones alternas),

Sudario de días en la periferia.


Somos los niñas(os)

Que logramos sobrevivir:

a las calles con baches,

las combis salvajes,

                                los charcos permanentes,

la mierda de perros en las esquinas,

a las inundaciones temporales,

al hambre permanente;

Somos esos recovecos de la periferia

adaptados a la imposición de un centro agónico,

       los que inhalamos los cuellos de botella, 

                                                                                                ese tránsito diario,

esos perros huyendo del carro bravo,

señores peleando por un asiento estropeado;

Somos la anunciada esperanza

de ese gesto, 

                                                    cultivado por nuestras horas de ocio creador,

también la señora confundida en sus horas de guardar;

los que esperamos con anhelo el fin de año, 

                                                                                                    para virar el rumbo incomprendido,

activados para perdurar sobre la sostenibilidad corporal; 

Somos esa construcción humana,

recogiendo de las periferias motivos para vivir,

siempre sonríente, claro, cuando no hay tránsito lento,

que absorbe la amistad en rutas diversas. 


Caminamos jugando, 

                                en un barrio embravecido

donde la incertidumbre tiende a lo agónico,

al cielo abierto, 

                        donde no pararemos

hasta encontrar… otro camino.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

3

Temporalidades

(Ana enfrenta el mundo)


Un día,

un mes,

un año,

Regreso:

ciclos alternados,

Vínculos entre la primavera primera 

Y las extrañas estaciones del año.


Serán las horas florecientes.

Un crujir de emociones…

Arriban al tiempo amorfo:

Orden y regreso

Planeación y futuro.

Hondonada humana a mediodía.                    


Te reconoces con algún género,

Para enemistarte con el patriarcado,

Horror de la historia-mundo.


Vas elaborando el duelo eterno,

El de la vida, sin recriminaciones vanas,

Sin ultrajes al tiempo. 


Cultivar el paisaje,

ese río profundo

que responde sólo a tu experiencia.


Qué se extienda el abrazo

que resguarde y fortalezca,

este año nuevo que recién comienza. 


14 de abril, 2026


lunes, 13 de abril de 2026

Vuelo diurno

 …para Gabriela

 

En este cumpleaños

Espero que vengan irredentos los deseos

Que las estrellas alumbren tú andar,

Con la constante del modo fortuito.

 

He guardado estás líneas para ti,

Deseo constante de la miel distribuida al andar,

Camino sin guarnición,

Que alberga la muerte sin dicotomías.

 

Viene la vida a nombrarte 

Con tus pechos profundos

Y tus adentros permanentes.

 

Que el destino sea tu nombre,

Este nuevo paisaje alumbrado por la madurez,

Este sol diferente pero energéticamente similar.

 

Abrazo:

Extensión de los buenos deseos.

Que sea tú andar el origen de lo siempre benigno.

 

Abril, 2026

 

sábado, 4 de abril de 2026

Poemas para cerrar el invierno


 

Horas de noche

 

Las palabras son apariciones

a punto de nombrar la vida

 

Beatriz Saavedra Gastelum

 

 

No medir la noche,

Con sus suelos grises y sus cielos empapados,

De forma inmediata:

                                               Solicito que no se extinga,

Con las horas disímbolas 

Salpicando el deseo nocturno.

 

He cobijado la noche

Con la ausencia permitida

En rodajas de luna menguante,

Pero ningún sortilegio me enorgullece,

Solo: 

         Quiero escribir como bestia

Para enlazar el mundo con la percepción límite.

 

Amplio horizonte me digo,

Sin tregua alguna,

El paisaje se vincula con el cuerpo,

Ser de la finitud

En rictus de tradiciones alopécicas.

 

Pronto,

La pesadez llega a mis palabras,

Anunciando la maldición de las horas

Con sus sortilegios solitarios,

El llanto cuadra en las esquinas,

Se ensalsa en solida numeralia.

 

Sigo sin entender

La noche como recarga de la vida,

Llamo al insomnio

Para reconocer que también es la vida,

Nada me nombra,

La mente desfallece sin tregua,

Tanto cansancio en este fin de semana.

 

 

Referencias

 

Yo soy una ambulante sepultura

En que reposa tu fugitiva permanencia

Que me va madurando, lentamente,

Hasta que mi existencia entumecida 

Se adiestre en vuelo que recobre estrella.

 

Elias Nandino

 

Algunas referencias necesarias se desprenden,

Los rayos caídos de esta estación del año,

La acidez laboral que golpea hasta la médula,

La gran urbe golpeando sin tregua,

Esos espacios anónimos hechos para la complicidad.

 

Brotas, así de la nada, como sí el paisaje arbóreo de la ciudad

Atrajerá tu presencia, llegas, con el derrumbe del fin de semana:

Ese que ocupa de trabajo de casa para estar bien,

Preámbulos que no dejan estar en mi condición ordinaria.

 

Apareces, en tu piel enfundada, cansada

Con tu cuerpo que es el tiempo, de ese Dios que es la nada,

Resueño de otrora tranquilidad urbana,

Eres la ciudad desde el norte hasta el sur de mi geografía metropolitana.

 

Llegaste, la memoria traiciona, con su corporea manía de profundizar en las pérdidas,

En las mañana con ocasos estivales y sus sueños irreales,

Cambios, modificaciones que se ensalzan provistos de la urbanidad sin tregua,

Concreto, bolardos donde habitábamos con frecuencia.

 

Christopher de un lado, con sus dolores que no paran de ser de la ciudad,

Diada del otro, con el mundo colapsado en sus  años de luz,

Llegas aquí, memoria autoreferente, donde el aire adyacente no dice,

Cuajo de nostalgia que finca sus venas con dolores apenas.

 

 

El Valle Correcto

 

El límite olvida tu presencia

busco mi centro en el túnel de sombras

para inventar el estallido de palabras

donde el aire esgrime

y renazco

 

Beatriz Saavedra Gastelum

 

Es incorrecto desearte,

Tocar con la mente tu recuerdo

Sesgar la fantasía a tu  orilla.

 

Corrección de ciegos eternos.

 

Evitar los pliegues del recuerdo,

Cuando el cansancio llega,

No lustrar la mañana sin ti,

Sin el dulce resplandor de la alegría.

 

Puedo inventar que existes

Crear las palabras que endulzan tu lejanía,

Pronto

Puedo inventar un globo terráqueo alterno,

Sin ese recuerdo lejano,

Sin más memoria que el dulce estío…

Blasfemo sobre este invierno seco

                                                        a veces húmedo

                                                                          a veces sin serlo.

 

Pero nada borra el Valle del Mezquital:

Sus dulces pendientes en su suelo blanco/amarillo,

Nada justifica su cielo abierto

Con el brillo que deja el invierno en los días,

El viento que arrasa con la temperatura corporal

Y tu subiendo y bajando en el columpio de aquel río espectacular.

 

Somos la vieja sombra

Alardeando nada importar,

Como si la muerte estuviera más cerca del mar,

Como sí los huracanes estuvieran listos para zarpar.

 

Seguiremos undidos

En este desesperar

Donde la pasión creciente

La asigne lo moral. 

 

 

La poesía: tiempo codificado

 

Como sí el hambre no parara,

Quiero leer poesía como un poseso,

No importa el frio invernal a venir,

Ninguna negación debe coincidir con la luz

De los/las poetas

Poco importa sí sus palabras

Sigan sin abarcar distancia,

No

Que pequeñez, el mundo inmenso,

Es un silabario con cientos de idiomas dispersos,

Más no importa.

 

Ahora es claro:

Ser poeta es un displacer continuo,

No es la calle maltratada

No es el mundo cerrado

Tampoco la cloaca abierta,

Es verdad, es un crujido del ser.

 

Como un vano que no apoya,

Las palabras se asfixian,

Se desdoblan en partículas de inestabilidad y desparpajo,

Hermosa función de la comunicación,

Alardear de todo y decirlo, bajo, muy bajo.

 

La poesía se aleja,

Se esgrime en palabras,

Incremente, sin nombre, cruje

Con la obsolescencia de lo líquido,

Blasfema con la palabra, ahora mía.

 

 

Lunes de home office

 

Antes de ser el animal rumiante

(Siempre con hambre)

Me acerco al fuego de la palabra,

Calor acontecido en el estómago,

Donde poco o nada sale sin acido limpio.

 

Están los dolores de la represión,

Negocios malhadado en un domingo bífido,

Aliteración postergada:

Revienta esta ansiedad en mi cuerpo,

Subráyando la somatizada madrugada fria…

escondida bajo mi axila.

 

No vendrá el caos social,

Algunos desbarajustes que sintonizan las horas,

Así, la empresa debe de seguir

Más muertos, sí, pero no los nuestros.

 

 

Recuerdo extinto

 

Repasar una Avellaneda en imagen,

Viene la pregunta: ¿Alejandrá Pizarnik habrá caminado aquí?,

Es un espacio irregular:

Amplias manzanas urbanas en abandono,

Calles con gran actividad comercial,

Parques que han estado,

Otros espacios que terminaron en parques,

Naves industriales desplomadas:

¿Fue un espacio industrial? 

Pronto, se vuelve Latinoamérica:

Sus calles,

Sus formas de urbanizar 

Sus procesos urbanos.

 

Alejandro no estuvo aquí,

Quizás sí, 

no me convence mi afirmación,

Regreso a las calles comerciales

Con igual diferencia

Ese estilo de sus edificios intervenidos:

Formas practicas para una modernidad líquida.

 

 

Modificaciones etarias

Dejo de ser marinero,

madre, por ser salinero

 

Rafael Alberti

 

Cambié el vino por la cerveza,

Sigo siendo el mismo,

Cambie tu nombre por la destreza de la soledad:

Amplio horizonte sin límite,

Modificaciones diurnas ampliadas al relieve sin más.

 

El mar de Albertí es toda inmensidad

En los abismos se yergue la cotidianidad,

El sabor de la página a dedo húmedo,

La sobria necesidad de la lentitud diezmada.

 

Tanto tiempo,

Sin reconocer el ¨lomo de los mares”,

El paseo que nunca terminó 

Sin daño colateral de la gran biblioteca;

Alberti en su bodegón

(Presa de tormenta tropical),

Donde el calor y las pendientes suaves cubren el paisaje.

 

Repasar las olas con un brillo templado

Del que siempre luce pulido,

Arrepujado, puntas redondéadas

Con un matiz de paisaje de abolengo,

El de casa de estudio vencida,

Soliviantada solo por la tradición.

 

Ahora, cuando viajo al mar

Quiero ver el oleo de Alberti:

Esa sublime oquedad que revienta en sus minerales,

Quiero ver a la ortodoxa Europa decadente,

Con su brillo permanente: su poesía,

Derrumbando tus onduladas olas.

 

 

El último poema de invierno

 

Corto,

La memoria se vuelve una,

Entre los frentes fríos y la primavera tardía.

 

Ha llegado una nueva partida,

El frío adentrado a la urbe gris,

Un nuevo sortilegio nombrando la vida.

 

Bienvenida primavera,

Con tu frígido viento dosificado,

Que alienta la vida en un duelo diversificado.

 

Despedida;

A ese tiempo gélido,

Con control del tiempo atmosférico,

Una bravata para el viejo reino de la despedida.

 

 

Marzo, 2026

 

 

 

 

 

Apuntes sobre la Sierra de Guadalupe

  I   Las palabras se han quedado vacías, con esta humedad elevada, esta periferia que rezuma melancolía.   La lluvias se muestran atípicas,...