Para Christopher y Alexander
La humedad llegó
resistiendo el invierno seco.
Mañana frías para el clima templado,
Para la nostalgia acomedida.
Los amigos
La cercana vida con la palabra,
Con los actos enlazados
De generosidad distribuida:
Bondad hecha figuraciones.
Domingo casual
Donde el sol brilla en la acumulación del agua,
Baño de alegria que sucumbe
Ante el horizonte del tiempo.
Debo de decir:
Alegria desmedida,
Mientras me deleito con el café matutino,
Con el recuerdo de tu belleza
en un momento de la memoria.
Es febrero
Cuento el regreso de la primavera,
Veo a los ojos a Danko,
Sonrió sin reparo,
Sueña el mundo que no vemos,
Con su cabeza inclinada, recuerdo
La tardanza lejana
otra generación que evita nombrar
la Tierra como planeta,
el sol como estrella,
y la palabra como anacoreta.
¿Qué hacer con esté capital de todo?
Cómo enfrentar la precariedad de lo venido
En un estertor del domingo.
¿Cómo no decirte amigo/a?
Y abrazar tu palabras,
incluso la virtual,
Como desapareciendo del mundo,
Reverberando con la brisa
De tu piel fría.
Cobijado por la mañana…
El invierno
No cede en nuestra boca,
Arrenda el tiempo vivo
lo repito: vivo,
Muerte con el tiempo,
Es decir, adiós no diciendo,
Es la hora abrupta
aletargada al unisono,
Es nuestra generación
llamando al hastío:
Vibra en alto tu nombre,
Callo
Con el exorcismo del nuevo mediodía
Abierto en canal de flores
Abrumado por todos los amores,
Te digo diciendo:
Fluyamos con el viento,
Ahora que tenemos abrigo.
Febrero, 2025
De Poemario a la alegria