sábado, 24 de septiembre de 2022

El caso de un par de piernas arqueadas ligeramente

 

Todo se desato como un hallazgo. Mientras caminaba por una calle cercana a casa. Me percaté de las puntas de mis pies, lucían ligeramente abiertos. En un espejo, observe con detenimiento mis piernas, mis pies. Por un  momento me quedé contemplándome. Era algo que no quería ver. Mis extremidades inferiores estában y siguen estando ligeramente arqueadas. Considero, fue en la étapa preparatoria: adolescencia terrible decoro.

 

Las piernas arqueadas son un padecimiento en los adultos, provocadas por desarrollo óseo anormal. El término médico dado es genu valgum, literalmente significa dolor o molestia de rodillas, las rodillas se distancian unas de otras, con cierto arco en las piernas, existen grados diferentes desde la infancia a la adultez. Los casos de niños pueden corresponder a otros padecimientos, que deben de tratarse con aparatos ortopédico. Después de revisar los casos, encontré que mi apariencia no es grave. Incluso la he llegado a pensar genética. 

 

No existe dolor, es una característica, los individuos deben de aprende a sobrevellerla, cuando es ligera o imperceptible. Ahora que lo pienso, en realidad nunca ha sido un problema físico para mi. En mi situación, es solo apariencia. Solo no me gusta. Pensarme de esa manera me provoca cierta inseguridad. Ahora que lo pienso, debe de ser, la idea guardada dentro de mi, sobre un cuerpo masculino bello.

 

En realidad, dudé en elegir esta característica de mi cuerpo. Pues me parece incluso frívolo, cuando considero que hay molestias físicas que causan dolor, marcas físicas y un presente incomodo, ahora resulta poco importante, me impide pensar, incluso desenvolver lo que escribo… Vienen a mi cabeza las enfermedades de mis familiares o conocidos, algunos de ellos impedimientos crónicos que no paran de dañar su cuerpo.

 

Reconsidero, trato de llegar a buen puerto con mi relato. He tratado de superarlo de formas muy variadas. En algún momento traté de modificar el caminar, forzando mis puntas hacia delante, con giros interiores, pero me cansaba mucho. Así que desistí. Con el paso del tiempo me acostubre. Dejé de observar el suelo, manía que surgío al ver como forzaba mis pies para caminar como suponia en ese momento “normal”. 

 

Con respecto a las piernas arqueadas, trato de encontrar ropa olgada, pero, sucede que me veo un poco curioso. Así me lo hacen saber las miradas de las personas, o del espejo que quiero ver en ellos, quizás el movimieno al caminar las atraiga de alguna forma. Las tendencias de la moda en la ropa hace que la parte baja de los pantalones sea extrecha, con lo cuál mi arqueado, pareciera que se agudiza. Así que trato de usar esos pantalones que pintaron los muralistas mexicanos, cuando representaban al proletariado en México.

 

Incluso, me atrevo a decir que mi caminar atrae sospechas, esa forma de caminar que no es común, debido a mis piernas arqueadas, llamo la atención de las miradas, especialmente de los cuepos de seguridad. Todo lo ¨anormal¨ es sospechoso, así que en tiendas de autoservicio, grandes almacenes y en tianguis no dejo de ser una curiosidad. Recuerdo cuando visité alguna vez el mercado de San Felipe de Jesús, que en sus mejores época vendían productos robados. 

 

Transitabamos por ahí, dos vigilantes del mercado comenzaron a seguirnos, a mi hermano y a mi, él solo compraría un pantalon de mezclilla, sabemos que la gente huele a sus congeneres, así que al no ser de ahí, no ser de su barrio, atestigüo aquí: eramos perseguidos por un motivo de forma. Así que caminabamos, nos perseguian, tratabamos de ignorarlos, pero la presencia de aquellos vigilantes, de otrora un tianguis sin ley, no dejaba de ser incómoda. Fue tan desagradable que él desistio de comprar algo, como muchas otras veces, odié su idea de visitar un lugar tan complicado. También recordé, que las formas llevan a crear imágenes inexistentes, llega la idea de la Caverna de Platón, pero… solo hablo de unas piernas arqueadas ligeramente.

jueves, 15 de septiembre de 2022

A mi don llamado intuición


 

Durante mucho tiempo pensé era mi timidez, incluso temor, con el paso del tiempo comprendí que no era un sexto sentido, ahora puedo nombrarte intuición. Quizá las mañanas escuchándose los gritos de la tía jesusa fueron el origen de todo, la violencia marcada en las majaderías y golpes a mis primos, a mis primas. Quizá la anticipación, el huir de ese espacio agresivo es el presagio de tu presencia.

 

Evitar la mañana, evitar la calle que era peligrosa. Evitar el embarazo prematuro, el fracaso presentado en algún trabajo precario manteniendo uno o dos hijos. Evitar un empleo insultante que me adsorbiera al grado de la enajenación perpetua. Evitar rendir cuentas a un espacio como es la academia, donde la destreza para sobrevivir es el daño al cuerpo, a la mente que se carcome de a poco. También estuviste aquí, intuición, evitaste mi degradación.

 

Eres el desencanto, plataforma para no abordar lo propuesto por otros. Tomemos por ejemplo, el primer noviazgo donde no había romance, algo de miedo, ausencia en cartas cursis, en un rompimiento tan lejano que desprende un hueco, en un recuerdo atestado de adolescencia. Pensemos también, en el encarnado deseo hacia Urania, diosa del mundo en los lejanos noventa del siglo pasado, fuego alrevesado donde no se concreto un orgasmo. Tramos que no fueron, de ahí del desencanto.

 

Ahora con muchas ilusiones concretadas, cerca del debacle humano: es decir los cincuenta años, puedo decir que al estar tú presente me has salvado de muchas estupideces. Predeterminar amistades, esas personas que por fortuna no me llevaron entre sus delirios, sus dolores de nacimiento. Pienso que eres como la amiga imaginaria que nunca tuve, esa que no estaba, pero lucía presente. Eso… decisión.

 

Pero, está el placer de saber un poco del mundo, en parte por tu presencia. El viaje como práctica de vida, dice Cavafis en su Camino a Itaca: “Itaca te brindó tan hermoso viaje./ Sin ella no habrías emprendido el camino…” ¿Serás la ruta que se vislumbre por paisajes? En los ocasos que destilan la pérdida del día, presagiando la oscura sombra de la vida. Reconocer una sarta de equivocaciones, al menos no he expuesto a ningún ser vivo a nombrarme padre.

 

¿Eres el mundo desprendido de las latitudes? La mañana nocturna más allá de los trópicos, con sus climas fríos, sus bosques con la maraña de seres vivos que doy cuenta, que nombro a estudiantes a quienes les importa poco ¿Serás la playa en Chuburná, allá en la lejana “Yucatania”?  Ese viento golpeando la arena de todo el suelo, invierno hermoso en la cálida península. 

 

Intuición puedo nombrarte, dentro de la vida, esto implica sonreír con el cobijo de la tranquilidad del día; estar con Paty, la pareja que sueña con nosotros; reconocer la condición laborar precaria; la suerte que me cobija regalándome un móvil que disfruto: la motocicleta; la suerte de tener comida en un mundo atroz y condicionado por la desigualdad. Tú también me has traído a este espacio, nombrado taller, donde la generosidad de los demás se hace escucha y se deslinda en la palabra.

Apuntes sobre la Sierra de Guadalupe

  I   Las palabras se han quedado vacías, con esta humedad elevada, esta periferia que rezuma melancolía.   La lluvias se muestran atípicas,...