martes, 20 de diciembre de 2022

Caminos

El invierno entra por la puerta lateral,

La de los movimientos alternos,

Esperamos su entrada impositiva,

Así, 

frigido

tan permanente como cíclico.


Está la bifurcación

En las manos de las ideas,

Los bosques cuadraplégicos

han dejado de decirme,

como una quimera,

me acerco a la playa

para que te nombre,

para que regreses un poquito

sin que temas quedarte.

El sol vendrá como cada mañana

Con alternancia de bajos porcentajes en la humedad,

Con el brillo del invierno que pesa más.


Ahora,

Las decisiones pesan

se abisman con tal quietud

como si en el fondo

se dijera: “Te lo dije”.


Caliento mis manos,

Obtinadas en mantener callos.

Aldabas de la belleza de viaje.


Tomaré el viento por dirección.

Conjuraré la edad y las desiciones:

Gritando 

lloraré lo necesario,

extirpare los tumores que no son míos,

cerraré este hueco que he dejado de formar.


Lo juro,

No dejaré gangrenar esta mente

Que no les corresponde.

domingo, 18 de diciembre de 2022

Emociones

¿Qué hacer con estás emociones?

Con la luz apagada del casi invierno,

De los ruidos que se empinan en este sol matutino.


Nueva época,

Aparece un logo en las revistas,

¿Cómo sí, solo fuera cambiar las palabras?


Aquí, donde las ideas

Se forman con más cautela,

Con el complot de los días

esos de edad avanzada,

¿Qué hacer para advocar por la dignidad?

Sin dudas, 

no un contrato lleno de tecnicismos.


sábado, 17 de diciembre de 2022

Figuras invernales


A las mujeres que están cerca de mí

Meses en ausencia personal.

Viaje que termina en pausa…


Están los brazos en la calidez de la mañana,

Espacio lejano que no calienta en invierno.

Sol desaliñado para artíistas que aman el brillo.


Escribir algunas líneas 

Con el dolor de la madrugada,

La áspera, la conciliadora maraña energética que es la oscuridad,

Con los sonidos que llegan de la autopista,

vecina inclemente, sonando a todas horas.


Quiero escribir,

suena el tiempo con su moho,

Sus deliberantes páginas

Que se agotan en eso desconocido

ese espacio, cambiante, arrodillado

entre el tiempo entumecido

delirantes ostras del tiempo.

Viene el espacio

Con sus palabras mágicas

Con sus dislates se engulle la capacidad humana,

El celo, ese estruendo que no permite vivir.


Léeme ahora que recorto,

Trasquilando el sentido vergonzante

En algunas triadas mágicas.


Sonrìo

Apago la hora con mi recuerdo triste,

Con esta aprensión que me devora en mis ultimas horas,

Que son del colectivo

De mis compañeros que soy yo, 

De ellas que están ahí,

Con el tiento de las desiciones,

Con el orgullo que nos arrebataron desde hace tiempo.


Escribo acodado,

Repasando esos paisajes que ya no son…

Que se fueron reponiendo con estás calles crucero,

Con esta urbe que come de a poco,

Su transporte público infame,

Sus animales domésticos dañados…


En el centro, el mundo: las desiciones devorándonos,

Acechando con la rusticidad de lo espontáneo

Del giro inmenso que te traslada a la incertidumbre.


Volar aquí, 

Frio,

Aterrado de lo que viene,

Salto, 

brillo,

sonrío.

Guardo el alimento para mañana.

jueves, 13 de octubre de 2022

A la orilla del mundo

 

A la orilla del mundo

El abismo.

 

Relieve sin registro.

Emociones fastuosas que arrollan los prados.

 

Las cuevas bituminosas 

Arrojando la eterna saciedad de lo limitado.

 

Un cuerpo desaliñado

Una piel escarmentada.

 

Una nueva suerte de pasmos,

Aletargados en el mundo.

 

Sinuosos destellos

Jardines eternos.

 

La belleza se opaca

Dentro de los helechos perdidos.

 

Los guardados suelos

Enriquecidos sin rostro.

 

Cuando yo, cuando el mundo

Salga sin prisa.

 

Octubre, 2022

sábado, 24 de septiembre de 2022

El caso de un par de piernas arqueadas ligeramente

 

Todo se desato como un hallazgo. Mientras caminaba por una calle cercana a casa. Me percaté de las puntas de mis pies, lucían ligeramente abiertos. En un espejo, observe con detenimiento mis piernas, mis pies. Por un  momento me quedé contemplándome. Era algo que no quería ver. Mis extremidades inferiores estában y siguen estando ligeramente arqueadas. Considero, fue en la étapa preparatoria: adolescencia terrible decoro.

 

Las piernas arqueadas son un padecimiento en los adultos, provocadas por desarrollo óseo anormal. El término médico dado es genu valgum, literalmente significa dolor o molestia de rodillas, las rodillas se distancian unas de otras, con cierto arco en las piernas, existen grados diferentes desde la infancia a la adultez. Los casos de niños pueden corresponder a otros padecimientos, que deben de tratarse con aparatos ortopédico. Después de revisar los casos, encontré que mi apariencia no es grave. Incluso la he llegado a pensar genética. 

 

No existe dolor, es una característica, los individuos deben de aprende a sobrevellerla, cuando es ligera o imperceptible. Ahora que lo pienso, en realidad nunca ha sido un problema físico para mi. En mi situación, es solo apariencia. Solo no me gusta. Pensarme de esa manera me provoca cierta inseguridad. Ahora que lo pienso, debe de ser, la idea guardada dentro de mi, sobre un cuerpo masculino bello.

 

En realidad, dudé en elegir esta característica de mi cuerpo. Pues me parece incluso frívolo, cuando considero que hay molestias físicas que causan dolor, marcas físicas y un presente incomodo, ahora resulta poco importante, me impide pensar, incluso desenvolver lo que escribo… Vienen a mi cabeza las enfermedades de mis familiares o conocidos, algunos de ellos impedimientos crónicos que no paran de dañar su cuerpo.

 

Reconsidero, trato de llegar a buen puerto con mi relato. He tratado de superarlo de formas muy variadas. En algún momento traté de modificar el caminar, forzando mis puntas hacia delante, con giros interiores, pero me cansaba mucho. Así que desistí. Con el paso del tiempo me acostubre. Dejé de observar el suelo, manía que surgío al ver como forzaba mis pies para caminar como suponia en ese momento “normal”. 

 

Con respecto a las piernas arqueadas, trato de encontrar ropa olgada, pero, sucede que me veo un poco curioso. Así me lo hacen saber las miradas de las personas, o del espejo que quiero ver en ellos, quizás el movimieno al caminar las atraiga de alguna forma. Las tendencias de la moda en la ropa hace que la parte baja de los pantalones sea extrecha, con lo cuál mi arqueado, pareciera que se agudiza. Así que trato de usar esos pantalones que pintaron los muralistas mexicanos, cuando representaban al proletariado en México.

 

Incluso, me atrevo a decir que mi caminar atrae sospechas, esa forma de caminar que no es común, debido a mis piernas arqueadas, llamo la atención de las miradas, especialmente de los cuepos de seguridad. Todo lo ¨anormal¨ es sospechoso, así que en tiendas de autoservicio, grandes almacenes y en tianguis no dejo de ser una curiosidad. Recuerdo cuando visité alguna vez el mercado de San Felipe de Jesús, que en sus mejores época vendían productos robados. 

 

Transitabamos por ahí, dos vigilantes del mercado comenzaron a seguirnos, a mi hermano y a mi, él solo compraría un pantalon de mezclilla, sabemos que la gente huele a sus congeneres, así que al no ser de ahí, no ser de su barrio, atestigüo aquí: eramos perseguidos por un motivo de forma. Así que caminabamos, nos perseguian, tratabamos de ignorarlos, pero la presencia de aquellos vigilantes, de otrora un tianguis sin ley, no dejaba de ser incómoda. Fue tan desagradable que él desistio de comprar algo, como muchas otras veces, odié su idea de visitar un lugar tan complicado. También recordé, que las formas llevan a crear imágenes inexistentes, llega la idea de la Caverna de Platón, pero… solo hablo de unas piernas arqueadas ligeramente.

jueves, 15 de septiembre de 2022

A mi don llamado intuición


 

Durante mucho tiempo pensé era mi timidez, incluso temor, con el paso del tiempo comprendí que no era un sexto sentido, ahora puedo nombrarte intuición. Quizá las mañanas escuchándose los gritos de la tía jesusa fueron el origen de todo, la violencia marcada en las majaderías y golpes a mis primos, a mis primas. Quizá la anticipación, el huir de ese espacio agresivo es el presagio de tu presencia.

 

Evitar la mañana, evitar la calle que era peligrosa. Evitar el embarazo prematuro, el fracaso presentado en algún trabajo precario manteniendo uno o dos hijos. Evitar un empleo insultante que me adsorbiera al grado de la enajenación perpetua. Evitar rendir cuentas a un espacio como es la academia, donde la destreza para sobrevivir es el daño al cuerpo, a la mente que se carcome de a poco. También estuviste aquí, intuición, evitaste mi degradación.

 

Eres el desencanto, plataforma para no abordar lo propuesto por otros. Tomemos por ejemplo, el primer noviazgo donde no había romance, algo de miedo, ausencia en cartas cursis, en un rompimiento tan lejano que desprende un hueco, en un recuerdo atestado de adolescencia. Pensemos también, en el encarnado deseo hacia Urania, diosa del mundo en los lejanos noventa del siglo pasado, fuego alrevesado donde no se concreto un orgasmo. Tramos que no fueron, de ahí del desencanto.

 

Ahora con muchas ilusiones concretadas, cerca del debacle humano: es decir los cincuenta años, puedo decir que al estar tú presente me has salvado de muchas estupideces. Predeterminar amistades, esas personas que por fortuna no me llevaron entre sus delirios, sus dolores de nacimiento. Pienso que eres como la amiga imaginaria que nunca tuve, esa que no estaba, pero lucía presente. Eso… decisión.

 

Pero, está el placer de saber un poco del mundo, en parte por tu presencia. El viaje como práctica de vida, dice Cavafis en su Camino a Itaca: “Itaca te brindó tan hermoso viaje./ Sin ella no habrías emprendido el camino…” ¿Serás la ruta que se vislumbre por paisajes? En los ocasos que destilan la pérdida del día, presagiando la oscura sombra de la vida. Reconocer una sarta de equivocaciones, al menos no he expuesto a ningún ser vivo a nombrarme padre.

 

¿Eres el mundo desprendido de las latitudes? La mañana nocturna más allá de los trópicos, con sus climas fríos, sus bosques con la maraña de seres vivos que doy cuenta, que nombro a estudiantes a quienes les importa poco ¿Serás la playa en Chuburná, allá en la lejana “Yucatania”?  Ese viento golpeando la arena de todo el suelo, invierno hermoso en la cálida península. 

 

Intuición puedo nombrarte, dentro de la vida, esto implica sonreír con el cobijo de la tranquilidad del día; estar con Paty, la pareja que sueña con nosotros; reconocer la condición laborar precaria; la suerte que me cobija regalándome un móvil que disfruto: la motocicleta; la suerte de tener comida en un mundo atroz y condicionado por la desigualdad. Tú también me has traído a este espacio, nombrado taller, donde la generosidad de los demás se hace escucha y se deslinda en la palabra.

domingo, 14 de agosto de 2022

Regreso

 

 Nos mecemos levemente

por sobre la caravana

de los que parten

y los que retornan


Julio Torri



Cuando la conocí me comentó despertaba a las cinco de la mañana, incluso escribía. Aquello me pareció una rareza, más qué extrañeza pensé que tenía por vida obsesiones. Ahora que me despierto minutos antes de esta hora. Sus palabras están cada vez más presentes, como si me hubiera heredado esas formas de trabajo.

 

Aquel día tuve pesadillas, sudaba copiosamente, me levanté, afuera era todo oscuro. Al regresar del baño tope con el reloj: cuatro cuarenta y cinco. Me senté, en el sillón principal. La mirada se perdíó en el freeway, algún automóvil pasaba, el flujo era irregular. Recordé a Matilda, mi amiga, me vestí rápidamente. Llamé a la casa donde se hospedaba. Explique rápidamente que podía leer a Julio Torri.

 

Tomé hacia el garaje, agarré la bicicleta que Tom, aquella que me había prestado y enfilé hacia la calle. Era verano, había una ligera humedad que sentía en mi rostro, sin ser frío el aire refrescaba mi rostro. Tardé cinco minutos en llegar a donde Matilda. Expliqué que no le quitaría tiempo de su escritura, que tan solo tomaría de su café colombiano y su libro de poesía reunida de Julio Torri Maines.

 

Justo cuando dieron las cinco de la mañana ella estaba sentada en un escritorio tecleando en su computadora portátil. Mientras yo tomaba un taza para servirme de su café. Continué leyendo Obra reunida. Me sumergía en su sillón mullido, leía y leía, sin pensar que en el futuro me sometería a una abstinencia lectora que me llevaría a una de las más indeseables etapa de mi vida.

 

Justo al cinco para las siete levanté mi mano para despedirme de Matilda, dejé a Torri en una mesilla. Tomé del porche la bicicleta de Tom, me encaminé a bañarme. A las siete con algunos minutos abrí la puerta, el aroma a pan recién horneado siempre me hacia pensar que la casa de mi anfitrión era una bendición en el mundo. 

 

Eso fue Canadá para mi, Julio Torri, el húmedo verano, el pan horneado de Tom, la calidez anglosajona y francófona, y por supuesto un presente que no cuadra con la ligereza del viaje. Regreso a ese espacio que me atrapó como estudiante desde hace tiempo, pero sigue sin cuadrar en este momento.  

 

México, 2021   

miércoles, 27 de julio de 2022

Imposibilidades


 

Es la consecuencia insana de rechazar la existencia del otro, 

de no asumir que el otro es la raíz de todas nuestras esperanzas 

 

Francesc Arroyo

 

Espacios de sobrevivencia

 

Ver tu rostro,

Las necesidades se vuelven otras,

Mucamas, arcángeles, cupidos y vidrios rotos

Que ahora alojan el mundo de lo inmediato.

 

Sostener la vida,

                            con galpones de inmensidad,

Caída libre,

                   donde los frenos 

                   apenas son unas pendientes.

 

Un momento,

                            dos momentos

Donde repasar las horas,

Pago por trabajos absurdos,

Por vender objetos estúpidos

                                                        innecesarios.

 

Tan poco diferente 

A vender tu experiencia reducida

En necesidades ingentes de poca sabiduría. 

 

Al frente, grupos de adolescentes      

Fugacidad y desparpajo,

Horas consumadas en el esfuerzo,

Cansancio,

Retorciendo las horas en dias,

En meses cortados,

                                     sin pago en vacaciones de verano.

 

Esta lucha cruda

Por conseguir dinero,

Movimiento inmediato carcomiendo,

Inalcanzable para la vida,

Para el espíritu estancado

                                       sobreviviente de un neoliberalismo atroz.,

                                      aún no diezmado.

 

¿En qué momento cambiamos lo inmediato

Por esa clara eternidad de lo permanente?

 

Se alejan las lecturas

La maravilla del texto,

La palabra mágica,

                                     trágica

                                               o de ensueño.

Se marcha con la agonía de la extinción,

Supurando un tufo de adios.

 

El pendiente es vivir apenas,

Sin Dios,

Con recuerdos que remedamos a medias

                                                        calles donde ahora vivimos:

Banquetas rotas

Parques hechos basureros,

Asfaltos rotos

Espacios dañados por un urbanismo hostil y corruptor.

 

Ahora, 

Sentados en esa banca inmensa

Teniendo como escenario nuestro paisaje cotidiano,

La ciudad, un parque acotado;

Apenas me ves,

Intento verte,

Somos una lejanía que comienza

Entre la precariedad laboral

Y

La sobrevivencia de género.

Remembranzas que ya no cobijan

Y una retahíla de olvidos,  forzados,  que colman.

 

 

Cambios

 

Miras el nuevo paisaje

Creado por viejas necesidades,

Nuevos saberes inmediatos.

 

Guardo un poco de aire,

Releo a Han,

Para reconocer el estado del tiempo,

Alguna luz

Un hueco que quede para explorar

                                                                 desde esta ventana

                                                                 desde la orilla de este espacio

                                                                 donde hubo un lago,

                                                                                                       ahora gris y urbanizado.

 

Es un domingo que se agota

Apenas en la mañana,

Paty sigue dormida,

Escribo como obseso

                                     pero siento,

                                                        que la palabra me olvida

                                                        que la imaginación expira

                                                        y la energía se dispersa.

 

 

Incompleto

 

El recuerdo enternece.

Se han marchado los sueños húmedos

La fantasía que surcó el pasado.

 

Está la ciudad y la tarde enhiesta.

Marañas de tiempo agotado.

Lo nuestro que fue eterno,

Subrayado en lo inmemorial,

Se recuesta en un espacio público

                                                                 anónimo.

 

Te vislumbré…

Verte, aquí estas

Calzas en rojo.

Pienso, qué debo pensar,

El corredor se vuelve mosaico

Bancas donde la gente pasa el tiempo,

Arboles con vegetación secundaria que está por enfermar o morir.

 

Levantas tu mano.

No sabemos como saludarnos,

Preguntas

La respuesta inmediata

Es la de una pregunta redonda,

¿Qué quieres hacer?

 

Caminamos ausentes de nosotros,

La calle que hemos transitado,

Recorrida en varios momentos.

Por ahí  un restaurante,

Música de fondo

Balcones,

Comercios que ahora mismo 

Son de todos menos de este recuerdo.

 

Llegamos,

Con la sonrisa desdibujada

Comemos

Repasamos amistades,

Todas ausentes

Pero enfatizamos en pensarlas con nosotros.

 

Caminamos

La plaza se vuelve colorida,

Gente que fluye

En sus propias angustias

Distracciones tórridas.

La calle nuevamente.

 

Caminamos

No puedo decir algo concreto,

Nunca pense vernos nuevamente.

 

Me despido,

Te abrazo con la ausencia

Que sabe a nuestro añejo amor,

Pasión alterna.

 

 

 

 

La alameda

 

La Alameda,

Ya no es,

Fue sus bancas húmedas,

                                               rocas volcánicas.

Sus jardines sin pasto, 

Con sus espacios olvidados,

Sus fuentes y vendedores,

La prostitución en álbumes de todas las gamas,

Militares, policias que buscaban el lugar para sus distracciones.

El recuerdo del  paseo semanal,

Su gente extraña,

Sus espacios ingentes

Vueltos la medula de la ciudad que conocía.

 

Contamos con árboles enfermos,

Mosaicos que son de interiores

Vistos desde las orillas,

Un espacio que ya no es…

 

 

Conjeturas

 

Esta es una despedida.

Una ausencia delimitada por el recuerdo.

 

Se acabaron las horas de fantasía,

El deseo deshecho por horas.

El sonido diverso de lo escuchado.

 

Sin dudas que alimenten la mañana.

El recuerdo vago distanciado.

 

Se acabaran los sueños

Magia de la intercomunicación

Reprimida para entonces.

 

Se acaba el compromiso de pensarte

De acariciar la mañana en todo momento.

 

Tecamac, Edo. De México

sábado, 25 de junio de 2022

El futurismo I: la máquina como atracción urbana


Sobre la motocicleta y el viento


Los fierros, la felicidad



I


Asfalto embravecido,

Tiempo agotado en la tarde.

Sonidos de escapes funestos,

Tramos de la periferia salvaje.


Nombres

Transcurre el momento

Cortos de carriles con transporte pesado,

Algún motociclista con derechos inalienables.


Tramo de momentos inagotados

Dia polvoriento, molestia sin cortos

Ensimismado en la emoción 

Converjo sin dilación.


Viajo,

Recorro kilométros 

Asegurando la incertidumbre 

Velocidad que fragua

La hora de los muchos automóviles.


Sentir la lejanía

En un conmovedor sentido de la fugacidad.

Claridad de la transparencia.


Exceso mal herido.


Este tramo nuevo,

La ubicación y el consorte:

Asfalto y móvil.



II


Días 

Prisa inusitada:

Cerca la media centuria,

Poca claridad,

Recorrer el mundo.


Prisa,

Hacer antes

Que el sueño del cuerpo sano rompa.

Tomar las olas

Con su magnífico encanto.


Ahora es el momento.

Saltar con el poder del cuerpo.

Enhebrar esta claridad

Desenvuelta en el insomnio,

En sonido del escape de una motocicleta.


Esta edad 

Eso, que no perdona,

Que enquista y aturde.

Insomnio, otra vez.


Entre sueños de infortunio

Cobije mi cuerpo desnudo,

Con la tarde que pesa,

Con la palabra que rompe.


Algo se quebró,

El delirio de la investigación en la academia,

Lllano de guerra,  que ya no es tuyo

Donde la ilusión permeó, sin disgusto.


El camino 

Sumerge el deseo,

En la velocidad contigua

A la tarde liberada,

A la mañana soleada



III


Los fierros proveen felicidad.

Me lo digo,

Máxima que surge de la frustración,

Del deseo resumido en la tarde con ocaso.


Ese deseo de viaje

Ese momento lúcido que se conjuga 

En los días adoquinados,

Repletos de tardes insatisfechas

De cortos de luz…


La carretera es la constante,

La brecha

La ausencia…


Cielo que cuaja en minutos

Aterrados a las llantas,

Cruces de mar aparcados en las periferias.


Cuando el sol se agote

Que tiene fecha de caducidad,

El cuerpo se remite a la dificultad del llanto,

A la mañana en calma

A la tarde convulsa…


La noche se agota

El tiempo se acaba.




Silenciosa


La máquina

Rugido claro de dimensiones auditivas.

Resuena

Cuelga los andrajos en el aire

Su rodar sale de la calle con nombre,

La franquean multitud de casas

una tras otras como fichas de dominó.


Bulle el ruido matutino.

Nadie quiere escuchar,

Sin embargo,

Refriega la mañana

Con su machacante sonido que no cesa.


Cambiar las letras por el ruido

Cambiar la voz por el rugido.


Se acaba el tiempo

Se agotan las ideas que fueron origen.

La máquina carcome

Se unde en los delirios posmodernos

Ascendiendo al oido limítrofe con los sentidos.


Cambiar la vida por fierros,

Sueño de otros 

Sueño de la modernidad en la plástica:

el futurismo en los cambios veloces.




Viento y polvo



Ha cesado la primavera seca.

El polvo que circundó el Valle de México,

Donde la periferia corona con sus ráfagas de urbanismo.


Sentir las orillas del cuerpo en el limbo,

Cortado por aire,

Por la manzana tumultuosa que crispa

los sentidos fieros del mundo.


Se ha ido el polvo a lo largo de los días,

Nos visita la humedad del verano,

Agua y sol

Viento y lluvia,

Sortilegios que inundan la plaza

Que riegan las plantas necesitadas de agua.


Se ha marchado otro fragmento de la pandemia,

Que regresa sin atisbos,

En esta humedad que corta todo,

Modifica las tardes, las mañana y las madrugadas.


Esto que hace sentir vértigo en carretera,

La lluvia, el agua derramada sobre el asfalto.


Ha llegado el verano,

Ahora sin polvo,

Con este viento que humedece todo.

Apuntes sobre la Sierra de Guadalupe

  I   Las palabras se han quedado vacías, con esta humedad elevada, esta periferia que rezuma melancolía.   La lluvias se muestran atípicas,...