Anunciaciones
Con el recuerdo…
Postrado en cama,
Pasan las horas alargadas.
Vas siendo de la memoria,
Donde el presente se presiente,
Donde el declinar se reciente.
“Voy a morirme
Ahora sí, Antonio”:
Te despiertas,
Balbuceando,
Como faltando el aire.
Reelaborar
Tratar de recordarte:
Con la cara entumecida,
Con el brillo del sol enunciándote,
No hubo una mañana más…
Tu cabello cano
Se entremezcla con los deberes,
Toco tu frente
Disculpando todo:
El mal tacto de la vida.
Sonrio
Sé, que puede ser la última
Imagen de la mañana,
Antes que llegue
Una visita indispuesta.
Mes maldito
Entre la tarde
Se envuelve las horas,
Mañanas de ausencia,
Tarde de dolor.
Tiempo enredado,
Aplazando los minutos
Suplicando tu descanso.
Estás en tu bostezo,
Enunciando la fatiga de la vida,
A veces gritos,
Otras más,
con tu falsa cara de niño bueno,
Permitiéndote sonreír.
Con la medida de la vida,
Un mes se te escurrió entre aflicción
Y daños corporales.
Alguien te cobró caro la vida,
Sin tregua,
La orina y el excremento fluyó,
Con esa sangre que nunca cesó.
¿A quién condenar?
Anunciaciones morales,
Me invaden,
Me niego,
Serás ese eterno que me sonríe,
En estos territorios de cruenta realidad.
Ausencia
Comienza el trajín de la mañana.
A pocos les importa tu ausencia,
El sol pega en los muros de siempre,
Las nubes dan tregua,
Mas solo el recuerdo aguarda,
Ver tu sonrisa
Que no siempre estaba presente,
Tus palabras que ya no estarán,
Tus delirios que se han marchado
Con tus aromas de luto.
No estás
(Retirada permanente),
Hay una ausencia,
Delimitada,
De quién para quedarmos,
Los que recogimos tus obsesiones,
Los que introyectamos tus relaciones
con el mundo.
Descanso
Tu obsesión por descansar,
Horas en cama,
Con sopor de lejanía.
Reflejo del mundo
Cuando el humano
Tan solo es un brazo,
Una mente
La molestia necesaria.
El cuerpo
Se hace presente,
Permitiendo
El dolor del mundo,
Ese, que
Jugó en tu interior,
Alguna ulcera
Una arteria.
Miomas… calcificados.
Recrear tu muerte
Desde el final laboral,
Con la pasividad televisiva
Camino salitroso,
nadie quería verlo.
Empezaste a fallecer
Cuando el silencio
Empezó a decir,
Cuando ya no estabas,
Incluso cuando gritabas.
El cuarto oscuro
¿Cuantas veces reprobé
formas de organizar
Tú casa?
Aún
Flotan los aromas de siempre
Los que supuse parte de ese espacio.
La casa ahora es de Grandu,
Maulla
Es presencia del recuerdo:
De su camada ida,
De Isa molesta,
De los gatos de la calle.
Sin más algo
Qué nada,
Camino, esperando tu mirada,
Sigo esperando tu aceptación,
En cosas que no tienen trascendencia.
Con los cambios de un sistema protector
Al mundo de la globalización,
Nos descubrimos
Con tus ordenanzas,
Con lesiones oscuras
Que aparecieron hace poco.
Una construcción
Es tu herencia,
Algo incompleto,
Aquello logrado:
Un cuarto,
Del que la madre huye,
Donde humedad
Y tristeza quedan.
El cuarto es oscuro,
Algo, similar a ti,
El cuarto donde te presentimos
Donde estás sin estar,
Ahí,
El cuarto
La zona oscura sentida.
Lecho marino
Tan solo trescientos kilómetros,
Desde tu sepulcro
al Golfo de México.
Un tramo de vida,
Donde ya no estás,
Ya no cabes,
Te has marchado.
Quiero ver tu recuerdo,
Algunos retazos
Pueblan la media noche…
Este viento,
Este faro
Este calor interior,
Que vivimos en el Pacífico.
Memoria bendita,
La diversión del tiempo,
Deshilvanada en el verano.
Ahora aquí,
Con tu mirada que ya no ve,
La extension de un vástago
Que no quiere ver con tus ojos,
Renunció sin renunciarte,
No quiero saber
Y pronto me enmarcas,
Veo tu cara afilada,
Indignado con la vida,
Rompiendo el mundo con tus manos.
Ahora
El lecho de esta rivera
Me hará pensarte,
Cerciorar que estuviste en el mundo,
Repensar tus modos caídos.
Nombraré esta parte del Golfo
Para saber
Para decirme que somos
Parte de este planeta inconmesurable.
Este estrecho marino…
Abierto,
Lleno de oquedales,
Sabe
De años de erosión,
De ciclos de devastación,
También sabe de ti,
Este viejo lecho marino.
He llegado aquí
Para despedirme,
Invaluable estuario
Para decirte buen camino,
Tarde de asombro y viento,
Recibe tu brecha amplia,
Levanto mi mano:
Sonríes
viejo el mundo
sintiendo la coraza
que me ha regresado a la playa.
Requiem corto
Dormiré.
Lloraré un poco,
El necesario para recordar
Que el cielo siempre se confundirá
Con el infierno.
Que sea la noche que ya no viste más,
El suelo que fructifique
En las mañana cálidas,
Ya no estás.
Chalada
Como una noche ligera,
Está el paso del tiempo sin cortapisas.
Está tu apoyo…
El resplandor de lo posible.
Como una broma
Desapareciste.
En cuerpo,
En la visión general
De los que te queremos.
Estás tus ondas represivas,
Los gritos que aún me asustan,
El cielo quedado en cárcel.
La tierra cortada por ríos.
Fue un evento corto,
Cuando nunca quise saber de ti,
Ahora,
Mas presente estás ausente.
Sigo sin querer saberte,
Pero todo resuena para no olvidarte.
Recortes
Tu muerte,
Me ha llevado a mi finitud.
No más rebeldia preconcebida,
Medio centenario alardeando en mis entrañas.
Me he puesto a llorar,
Padeciendo mis vias urinarias,
Y como una estela,
Sufrir los dolores que apenas siento.
Aún estás cerca,
Con tus enojos absurdos, y
Tu violencia inusitada.
Haré
Una profunda selección,
Qué para tu olvido,
Qué para conmigo.
Sin poder visualizar,
Claramente,
Estoy a un paso de elegir,
A un paso de la vida,
A miles de kilometros del odio.
¿Qué es lo que no quiero del padre?
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